El sector de los seguros es igualmente de sobrada importancia para la economía nacional. Para operar una compañía de seguros, es necesario obtener la autorización de la Superintendencia de Seguros (órgano regulador, pero jerárquicamente dependiente del Ministerio de Hacienda), encargada de supervisar las operaciones de las instituciones de seguros, reaseguros, intermediarios y ajustadores.

En general, la legislación no discrimina en cuanto a la composición del capital de las compañías de seguros, excepto en el caso de que la compañía extranjera provenga de un país que no permitiría la operación de una compañía de seguros dominicana. La ley también prohíbe la contratación transfronteriza de ciertos servicios de seguros como vida y salud, así como vehículos de motor, botes y aeronaves de matrícula dominicana. Por último, se requiere que una aseguradora extranjera que pretenda ofrecer sus productos en el país incorporé una subsidiaria, no pudiendo operar mediante sucursales, y realice los depósitos de ley. En cuanto al reaseguro, el mismo puede ser ofrecido sin necesidad de establecer presencia local, pero la reaseguradora deberá obtener una autorización como Reasegurador no Radicado de la Superintendencia de Seguros.

Finalmente, las compañías son libres para fijar las primas de sus productos, si bien las mismas están sujetas a una evaluación de la Superintendencia. La ley dispone los requisitos necesarios para actuar como asegurador o reasegurador, como intermediario y como ajustador y el proceso de solicitud para iniciar operaciones en el país. Igualmente, la ley regula todo lo relativo a los contratos de seguros y fianzas, tales como su contratación, contenido, pagos de prima y reclamaciones, y dispone la creación de un fondo de garantía para garantizar las obligaciones que se derivan de dichos contratos.

 

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